Matt Smith (sí, el Doctor de Doctor Who, el príncipe Felipe de The Crown, y también Daemon Targaryen en House of the Dragon) se pone en la piel de Robert Mapplethorpe, y la crítica angloparlante está de acuerdo en una sola cosa: él es lo mejor que tiene esta película. Narcisista, ambicioso, un poco insufrible cuando hace falta. Todo lo demás genera bastante menos consenso.
Porque acá está el problema: Mapplethorpe pasó su carrera reventando convenciones (bondage, sadomasoquismo gay, penes en primer plano donde el mainstream ni se animaba a insinuar un hombro desnudo) y la directora de este film, Ondi Timoner decide contar esa vida con la estructura más de manual posible. Nace el deseo, viene el ascenso, después el exceso, y al final la tragedia, prolijito. El retrato queda reducido al cliché del genio torturado que se autodestruye, la misma receta de siempre.
Otro punto de conflicto subestimado por el film es la relación de Mapplethorpe con Milton, su amante y modelo afroamericano, aparece descrita como una de las aristas más ásperas del tipo, una dinámica de poder bien racializada, pero la película la muestra y sigue de largo, sin detenerse a examinarla. Tampoco le va mejor a Patti Smith: queda reducida a un romance de época sin la garra que ella misma le dio en su libro Just Kids, que varias reseñas terminan recomendando en lugar de esta película.
Algo de esto se explica por cómo se hizo la peli: Timoner tuvo que negociar el acceso a la obra de Mapplethorpe con su propia Fundación, y no es difícil imaginar que ahí quedaron algunos ángulos limados. Lo curioso es que la película no tiene ningún pudor visual, fotos explícitas, genitales, bondage, todo entra sin cortes, pero sí lo tiene moral: se anima a mostrar, no a complicar a su protagonista.
En resumen: un biopic prolijo, poco arriesgado en su forma, que se sostiene enteramente sobre los hombros de Matt Smith y esquiva la pregunta más jugosa que tenía enfrente: qué relación hay entre el talento de este tipo y su crueldad.
La película termina con la muerte de Mapplethorpe en 1989. Se pierde lo que vino después: un año más tarde, la retrospectiva The Perfect Moment fue censurada y el Contemporary Arts Center de Cincinnati terminó procesado por obscenidad, derivando en un juicio que fue uno de los hitos de la guerra cultural gringa contra el arte «obsceno». Otro film de nuestra colección, examina y recrea este juicio, una rareza que pueden ver AQUÍ. Y si quieren conocer más a fondo sobre la videa real de Mapplethorpe pueden ver una gran versión documental sobre su vida y trabajo AQUÍ.

