Para Iturbide, la cámara es solo un pretexto para conocer el mundo. Su interés, dice, reside en lo que ven sus ojos y lo que siente su corazón: lo que la conmueve. Si bien ha realizado estudios de paisajes y cultura en India, Italia y Estados Unidos, su principal preocupación ha sido la exploración e investigación de México —su propio entorno cultural— a través de fotografías en blanco y negro de paisajes y sus habitantes, composiciones abstractas y autorretratos.
Sus imágenes de los pueblos indígenas de México —zapotecos, mixtecos y seris— son estudios conmovedores de vidas dentro de los límites de las formas de vida tradicionales, ahora confrontadas por el mundo contemporáneo. Al enfocarse a sí misma, Iturbide revela la influencia de su mentor Manuel Álvarez Bravo en autorretratos que transforman su yo cotidiano y juegan con la innovación formal y la atención al detalle. También ha documentado la cultura chola en el barrio White Fence del Este de Los Ángeles y a los migrantes en la frontera entre San Diego y Tijuana, iluminando las sombrías realidades de la búsqueda del sueño americano por parte de sus sujetos.

