En la obra de Lisi Prada subyace un profundo compromiso con los valores de experimentación y crítica social que el videoarte defendió desde el momento en el que se incorporó a las artes a mediados del siglo XX.
El videoarte aportó frescura y pensamiento crítico a un panorama artístico dominado por la pintura y la escultura, los grandes géneros académicos. Ese legado del vídeo, como herramienta comprometida con la información alternativa y la transgresión estética, es el que inspira las piezas videográficas de Lisi Prada.

