Tala Madani nació en Teherán, Irán, en 1981. En sus pinturas, cargadas de una sátira incisiva, arremete contra los estereotipos y evoca choques culturales: entre hombres y mujeres, lo racional y lo absurdo, Occidente y el mundo no occidental. Sus obras figurativas suelen presentar un elenco desenfrenado de hombres de mediana edad, calvos y robustos, cuyo caos libidinal siembra el desastre en cualquier situación en la que la artista los sitúa. Estas caricaturas mordaces, que encarnan tanto el machismo como un deseo infantil de travesura, despliegan una comedia física sustentada por placeres intensos, «pathos» y una sensación omnipresente de violencia.
La propia historia de la pintura es también objeto de las ingeniosas obras de Madani: aparecen personajes con las extremidades extendidas que recuerdan a la pintura de campos de color, o figuras vestidas a rayas que parecen simultáneamente prisioneros y abstracciones minimalistas. Ejecutadas con gestos rápidos —donde la pintura que rezuma evoca a menudo fluidos corporales, comida o manchas—, sus composiciones nacen de cuadernos de bocetos en los que innumerables estudios sirven de base para su veloz ejecución. Las imágenes de Madani también se transforman en animaciones *stop-motion*; la artista fotografía una escena recién creada a lo largo del tiempo,con la pintura fresca aún brillante, dando lugar a historias de pequeñas calamidades que resultan, a la vez, hilarantes, tiernas y macabras.
