Andrew Graham-Dixon se enfrenta a los mundos del arte y del crimen organizado para descubrir la verdadera historia detrás del mayor robo de arte del siglo XXI. En diciembre de 2002, dos pinturas de valor incalculable e importancia histórica fueron robadas del Museo Van Gogh de Ámsterdam, en un robo brutal y audaz llevado a cabo por ladrones profesionales con experiencia.
A partir de ese hecho puntual, la investigación se expande hacia el funcionamiento general del mercado del arte, desde subastas millonarias hasta el circuito opaco del arte robado, y hacia el modo en que obras de gran valor terminan circulando entre organizaciones criminales, que las usan como moneda de cambio o garantía en negocios ilegales. Graham-Dixon combina el registro de investigación policial (con la participación de detectives holandeses) con entrevistas a coleccionistas, marchantes y figuras vinculadas al bajo mundo del arte, moviéndose entre el lujo del mercado legal y zonas empobrecidas de Europa donde estas piezas a veces reaparecen. El eje es más ensayístico que policial clásico: usa el caso Van Gogh como excusa para preguntarse por qué obras «invendibles» siguen siendo robadas y qué dice eso sobre el valor simbólico y económico del arte.
