Damián Ortega nació en la Ciudad de México en 1967. Utiliza objetos cotidianos, automóviles Volkswagen Beetle, carteles del Día de Muertos, tortillas de maíz de producción local, para crear esculturas espectaculares que sugieren historias de importancia mítica y escala cosmológica. Ortega comenzó su carrera como caricaturista político y sus obras combinan el humor con agudas observaciones sobre las condiciones políticas, sociales y económicas.
En muchas de sus esculturas, los objetos vernáculos se presentan en composiciones precisas —a menudo suspendidos del techo o integrados en sistemas mecanizados— que se convierten en ingeniosas representaciones de diagramas, sistemas solares, palabras, edificios y rostros. Estos cambios de percepción no son solo visuales, sino también culturales, ya que el artista desvela la historia social de los objetos presentes en sus esculturas, películas y performances. El salto intelectual entre objetos cotidianos reciclados y sistemas de pensamiento complejos es lo que confiere a la obra de Ortega una poética humilde pero profunda.

