Más allá de sus monumentales obras urbanas, Rachel Whiteread cultiva un lado secreto: las «shy sculptures» (esculturas tímidas). A diferencia de sus famosos moldes de casas enteras, estas obras no se imponen. Hay que buscarlas. La artista afirma que la experiencia de encontrarlas es tan importante como contemplarlas. No busca multitudes ni reflectores: son regalos para quienes se toman la molestia de viajar hasta ellas.

