Salvaje, violento, feroz, despiadado, cruel. Es posible que esas sean las palabras que te vengan a la cabeza si piensas en algo «brutal». Y que, por ende, se le aplica al término «brutalista», que ha tomado relevancia por la película que compitió por los Oscar este año. Pero, en este caso, caeríamos en un error.
Su nombre nace de un juego de palabras con el término francés «brut». Proviene de la expresión francesa «béton brut», que significa «hormigón (cemento) crudo o en bruto», digamos como cemento al natural. Aunque nace del francés, son los ingleses quienes lo bautizan así y, aunque la gente crea que proviene de que los edificios tienen volúmenes muy importantes, lo asocian con brutal, pero simplemente es porque justamente lo que se ve es el hormigón al natural, desnudo».

