Arte se queda con la tarea de reparar el cobertizo en el que vivirá. Se dirige al mercado a buscar provisiones. Ya corren rumores sobre ella a su paso. Los habitantes del pueblo la ven transportar materiales y suministros pesados ella sola, y les parece extraño que una mujer como ella intente siquiera cargar algo.
Angelo, otro aprendiz de otro taller, ve a Arte cargando materiales pesados y se ofrece a ayudarla. Arte se empeña en hacerlo todo ella misma, lo que lo sorprende. Para Arte, es una falta de respeto menospreciar sus capacidades como persona. Angelo no puede concebir que una mujer no quiera ayuda para cargar algo tan pesado.


