Águilas legales | Peligrosamente juntos

El personaje de Robert Redford, Tom Logan, acepta asesorar legalmente a Chelsea Deardon (Daryl Hannah), la hija del famoso pintor Sebastian Deardon, después de que ella intenta robar una de las piezas de su padre. Es complicado porque ella está tratando de recuperar una pintura que su padre le dedicó justo antes de su asesinato, que Chelsea mismo presenció cuando tenía ocho años.

El hombre responsable de su muerte es propietario de una galería de arte en Nueva York, quien tuvo la amabilidad de rescatar a Chelsea del incendio, junto con el lienzo que le dio su padre. Las otras obras del pintor no fueron tan afortunadas, se destruyeron en el incendio…. ¿O no?
El verdadero destino de la obra de Deardon se revela gradualmente por Logan y su abogada defensora Laura Kelly (Debra Winger) las dos “Águilas legales” que salen en defensa del arte. (“Legal Eagles” es el titulo original de la película, traducido como “Peligrosamente juntos” para las audiencias de habla hispana en 1986 cuando fue su estreno).

Chelsea, por otro lado, después de haber estado tan traumatizada por el episodio violento que presenció cuando era niña, ahora es una artista de performance, y hace piezas al estilo Laurie Anderson con pirotecnia, fuego, palabras sueltas recitadas y banda sonora de sintetizador… su obra indudablemente activaría todos los detectores de humo. Pero a Chelsea no le importa, es una artista. Ella es a la vez exótica y caótica, y llena de secretos. Hombres con armas la siguen por la noche. Su propio historial criminal la ha convertido en una niña terrible, pero sus motivos son puros, a pesar de un montón de malas decisiones, como la de seducir a su abogado.

La caracterización de la película de Chelsea como una mujer joven “emocionalmente perturbada” que nunca creció por completo evoca un sesgo familiar hacia los artistas, lo que implica que su trabajo es solo un mecanismo para enfrentar el trauma que experimentó. Los artistas rara vez parecen estar cuerdos según la industria del entretenimiento, ni tienen una vida cotidiana y laboral como las personas normales. Además, como una atractiva artista femenina, el personaje de Chelsea nos recuerda el sexismo que se extiende más allá del mundo del arte. No está claro qué tan exitosa es su carrera artística, pero es su apariencia, no su talento, lo que demuestra ser su forma más efectiva de obtener lo que quiere.

Ivan Reitman el director del film (también autor de “Cazafantasmas” entre otras) crea esta versión hollywoodense del mundo del arte inspirándose en las batallas legales sobre el patrimonio de Mark Rothko (más info sobre eso aquí) y está representado por un montón de ladrones mentirosos y confabuladores capaces de asesinato para poder lucrar con algunas pinturas.
Y eso no es muy real. ¿O si?

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