Frasier: el mundo del arte no te quiere

Con once temporadas, más de doscientos episodios y unos cuarenta premios cosechados a lo largo de esos once años de emisión, «Frasier»es una de las sitcom norteamericanas de mayor éxito en la historia. La serie, relata la vida de una familia peculiar, compuesta por Frasier Crane, psiquiatra al cargo de un programa de radio; su hermano Niles, también psiquiatra; y su padre Martin, policía retirado. Frasier y Niles son dos tipos elitistas, cultos, pedantes, decididamente snobs, amantes del lujo en todas y cada una de sus vertientes y pertenecientes a lo que podría denominarse alta burguesía norteamericana. Gran parte de la gracia de la serie es el contraste cultural entre los dos hermanos cultos y su padre, un hombre más «común».

Frasier tiene un ego inflado debido a sus actividades intelectuales y exhibe gustos caros, estos rasgos se pueden ver dentro de su apartamento, donde los muebles son de alta gama y refinados, con arte contemporáneo que adorna las paredes, incluidas obras de Rauschenberg, Otterson y Chihuly.

En este episodio (Episodio 6 de la primera temporada, titulado «El crisol») lo vemos muy emocionado después de haber comprado una pintura de «una de las principales artistas de este país», Martha Paxton (interpretada por la artista Rachel Rosenthal), Frasier planea un cóctel como excusa para conocerla. Cuando la Sra. Paxton finalmente llega a la velada, lleva puesto un poncho, que explica que nunca se quita en las fiestas para evitar estrechar la mano de la gente. Frasier describe esto como «deliciosamente excéntrico», pero el mensaje es claro: los artistas son difíciles de «tocar». Viven en otro plano.
La burbuja de orgullo de Frasier estalla rápidamente cuando la Sra. Paxton anuncia que la preciada pieza no es obra suya. «¡Nunca antes había visto esta pintura en toda mi vida!» ella se burla. Decidido a devolver la obra fraudulenta, Frasier se dirige directamente a la galería donde la compró, pero solamente logra que se rían de él en su cara.
Ciego por la humillación sufrida, el psiquiatra busca venganza, tiene la ilusión de que debe hacerse «justicia», pero claramente no la encuentra. ¿Como va a sobrellevar la frustración?
Eso es justamente lo interesante de este episodio, que Frasier, quien se considera un erudito y un «insider» en la elite cultural, se encuentra con la dura realidad de encontrarse del lado de afuera.

Queda planteado el escenario lleno de los estereotipos que estamos acostumbrados a ver sobre el mundo del arte: que ser «culturoso» significa ser clasista, que los artistas son bichos raros, antisociales y sucios (en un momento del episodio se sugiere que la artista no se baña), que los galeristas son malos, malos, malvados estafadores; y los «amantes del arte» ingenuas víctimas. Clichés ficcionales que imponen una lectura que es muy difícil de sacarse de encima y superar: Que el «arte» es un lujo para pocos y que al final de cuentas, no te quiere.

 

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