La obra de Hirst ES la muerte, con toda su crudeza. La presencia de la muerte que nos espera a todos.
El hecho de enfrentarnos a obras cuyos materiales son cadáveres nos hace reflexionar sobre la existencia. Dice Damien Hirst: “Todos estamos preocupados por nuestra existencia. La gente cree que mi trabajo está centrado en la muerte, pero apenas es así; lo que pasa es que vivimos en una sociedad que prefiere ignorar la muerte. La vida no existe sin la muerte. La muerte hace excitante la vida. Es un detonante universal”.
La obra de Hirst se califica de despiadada, inmoral, inhumana y cruel, pero también lo llaman genio. En este mundo, en el que los gustos son de todo tipo y el valor de las cosas depende de lo que uno pague por ellas, nadie puede decir qué es y qué no es. La muerte vende y, nos guste o no, la gente compra.El que se hable tanto de la personalidad del artista o de sus asuntos con los bancos nos dice lo que realmente está pasando con el mundo del arte, y es que hemos bajado la altura del discurso al nivel de la cuenta corriente. Cuánto vale o cuánto vende desplaza lo único importante, y es qué es lo que nos está contando Damien Hirst.

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