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Godard & Miéville: Libertad y patria

Jean-Luc Godard siempre estuvo muy cerca del mundo de la pintura, a lo largo de su filmografía podemos encontrar miles de citas pictóricas, y además a él mismo le gustaba pintar. Era un auténtico e irrefrenable artista de la imagen en movimiento y de la poesía a través de la edición, que imprimió su propia mirada y cambió la manera en la que se hacía el cine, al incorporar técnicas previamente más utilizadas en el campo de la pintura, como el collage o la apropiación y cita.

Este corto es parte de una serie de video-ensayos que hizo durante una etapa en su carrera en la que empezó de a poco a acercarse a un universo más cercano al videoarte. Y lo que a mi me interesa particularmente de este film es cómo juega con al idea de ficción y autorretrato, basándose en un relato sobre un artista inventado y reflexionando sobre la idea de representación.

A continuación el resumen de un hermoso y completo análisis que encontré sobre este corto (Pueden leerlo completo aquí):

El video-ensayo Liberté et Patrie (2002) resulta ser una de las colaboraciones más accesibles de Jean-Luc Godard y su pareja Anne-Marie Miéville. El lirismo profundamente conmovedor de este corto puede asombrar incluso a aquellos espectadores que llegan a él por casualidad, sin ningún conocimiento previo de la obra de los cineastas.

La línea narrativa principal se refiere a la historia de Aimé Pache, un pintor nacido en Vaud, un cantón suizo fronterizo con Francia. Tras la muerte de sus padres, Aimé se traslada a París para seguir su vocación de artista. Allí vive humildemente, va a todas las exposiciones y estudia a los maestros. Años más tarde, junto a su esposa, regresa a su lugar de nacimiento. La pareja tiene un hijo. Pero, luego de una serie de eventos desafortunados, Aimé pierde a su esposa e hijo. Abandona la pintura y se retira al bosque a vivir en soledad. Lentamente, Aimé comienza a recuperarse; vuelve a la vida ya la pintura. Un gran cuadro que le encargó la Exposición Nacional Suiza de 2002 sirve de pretexto a Godard y Miéville para realizar su película.
Este pretexto, sin embargo, es ficticio. Y también lo es la figura de Aimé Pache, ese pintor “que nunca se menciona en la historia del arte y nunca se mencionará”. Es el protagonista de una novela de 1910 de Charles Ferdinand Ramuz. Con este corto, Godard y Miéville rinden un hermoso homenaje a la novela, manteniéndose más fieles a sus temas que a los hechos particulares de la vida representados por Ramuz. La relación entre lo regional y lo universal, o entre naturaleza y arte; la representación de la lucha del artista como un acto de fe y un aprendizaje vital; el movimiento entre dos países con paisajes e idiosincrasias diferentes, todos estos temas son temas importantes de la novela que Godard y Miéville no solo conservan sino que verdaderamente adaptan. Encuentran una nueva manera de elaborarlos, utilizando de diferentes medios y métodos, creando un diálogo poético y ensayístico con la fuente que les sirve de inspiración. Y, al hacerlo, logran borrar no solo toda distinción entre ficción y realidad sino también, y más importante, entre vida y arte.

La novela que inspira el corto se considera la obra más autobiográfica de Ramuz, su autor; y a su vez los cineastas encuentran una manera compleja de explorar este ángulo. El corto no solamente está lleno de detalles que se remontan a las propias biografías de Godard y Mieville, sino que además está construido con las palabras y obras de muchos otros : fragmentos de películas y música de granes autores, e imágenes de obras de grandes artistas (incluidas algunas tomas de pinturas del mismo Godard, que era a  veces pintor también). Godard y Miéville, en un trabajo de apropiación radical, reescriben, repintan y reeditan estas citas robadas. Practicando una forma elevada de collage, tratan sus fuentes como materias primas que se combinan para dar a luz a algo nuevo, pero no como partes o fragmentos de un todo fijo.

Sobre la columna vertebral de la vida de Aimé, «Libertad y patria» construye una profunda meditación poética sobre la relación entre patria y libertad: los términos inscritos en la bandera del cantón de Vaud, las palabras que forman el título tanto del gran cuadro de Aimé como de el cortometraje de Miéville y Godard. Asociados de diversas maneras con Suiza y Francia, con el padre y la madre, con las manos y los ojos, estos términos se convierten en verdaderas nociones conceptuales que delimitan todo el universo de la película. Patria y libertad pueden enfrentarse, pero no deben entenderse como opuestos, sino como lugares complementarios de un trasiego intermitente.
Al comienzo de Liberté et Patrie, se hace una distinción entre imágenes y representaciones. Estamos tentados a pensar en términos de contrarios. Pero otra formulación aclara el asunto: “Podemos decir que el sonido que escuchamos está en un espacio diferente al sonido que imaginamos”. Nunca se trata de términos opuestos, sino de espacios interrelacionados: Francia y Suiza, los ojos y las manos y, en el medio, la frontera difusa y difusa como condición por excelencia del artista.

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