Un cubo de sangre | El falso escultor

A Bucket of Blood (Un cubo de sangre en España, El loco escultor en México y El falso escultor en el resto de Hispanoamérica) constituye uno de los ejemplos paradigmáticos de la prolífica filmografía del famoso productor y director Roger Corman, justamente apodado “el rey del cine clase B”. Uno de los cineastas que más contribuyó al cine de Explotación, el cual se caracterizaba por una gran economía de medios: presupuestos bajísimos, rodajes muy cortos e historias poco desarrolladas pero con cierto gancho, que buscaban el entretenimiento y el consumo rápido. Un cubo de sangre (1959) se filmó en solo cinco días, con escasos escenarios y efectos bastante lamentables.

La película se ríe del ambiente bohemio y contracultural del mundillo del arte, especialmente del movimiento beatnik. Así, el desgraciado protagonista, retratado en el film como un pobre diablo con pocas luces, es ignorado por los artistas locales, cuyo barniz progre no les impide tratarle como a un fracasado. Poco después y gracias a su retorcida estratagema, será aclamado como un artista prodigioso y conseguirá lo que más le interesa, un beso de la chica de sus sueños.

Un cubo de sangre es un film ácido y cínico, donde el terror es más insinuante que explícito, pero no por ello pierde fuerza, al igual que su crítica no pierde fuerza por estar acompañada de humor. Es una pequeña joya olvidada que merece ser disfrutada por los amantes del buen mal cine.

 

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