La ronda nocturna

La película de Greenaway se asienta sobre dos pilares de guión básicos: por un lado, los supuestos secretos e intrigas (conspiración de asesinato incluida) en torno a la ejecución del cuadro de Rembrandt; por otro, las experiencias amorosas y sexuales del pintor con las tres mujeres que influyeron en su vida.

Greenaway estructura la película con su personalísimo estilo narrativo, y el resultado es una singular obra que poco tiene que ver con los típicos relatos biográficos hollywoodenses, opta por una puesta en escena donde lo que prevalece es la imagen en su aspecto estético más que argumental, utilizando (tal vez en exceso) los elementos simbólicos, los contrastes de luz y sombra, la fuerza del color y el barroquismo en la ambientación para hacer llegar el mensaje al espectador. La construcción dramática es similar a la del teatro, no sólo por lo que a escenarios se refiere, sino también a la interpretación y dibujo de sus personajes.

Compartir

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.