En el tramo final del documental, el vitral diseñado por David Hockney llega finalmente a la Abadía de Westminster para su instalación definitiva. Artesanos, ingenieros e historiadores trabajan con precisión para ensamblar cada panel, conscientes de que un mínimo error podría impedir que la obra encaje en un edificio con siglos de historia.
Mientras observa el resultado, Hockney destaca el carácter inusual de la pieza: es el primer vitral contemporáneo de la abadía realizada únicamente con vidrio de color y plomo, sin pintura sobre el cristal. Para el artista, esta decisión recupera la fuerza esencial del vitral como un medio construido a partir de la luz y el color, y abre nuevas posibilidades para las futuras generaciones de creadores.

