«Todo está en movimiento, ¡la inercia no existe!». Jean Tinguely cautivó al público con sus obras durante toda su vida. Sus máquinas poéticas y esculturas en movimiento han fascinado a personas de todo el mundo. Su valiente vida inspiró a toda una generación. Veinte años después de su muerte, la llamada “bande à Jean” (un círculo de amigos y conocidos) recuerda a este artista excepcional, que no solo rompió todos los límites en su obra, sino también en su vida privada.
Nacido en Friburgo, Suiza, en 1925, creció en Basilea. Siendo un artista pobre y agotador al comienzo de su carrera, se convirtió en parte de la vanguardia artística en París y pronto trajo movimiento a la escena artística, en el verdadero sentido de la palabra. A principios de la década de 1960, saltó a la fama y finalmente se convirtió en el artista internacional más famoso de Suiza del siglo XX. De una hazaña a otra, la película sigue la excepcional carrera de Tinguely: de niño terrible al principio a héroe nacional hacia el final de su vida; O, como lo expresó con sarcasmo su compañera Niki de Saint Phalle, «el rey de Suiza». Pero, ante todo, el fascinante material de diversos archivos y los recuerdos de la «banda de Jean» nos permiten ver al ser humano que hay detrás de Tinguely. La película ofrece una visión a veces alegre y a veces melancólica, que recuerda una vida excepcional, pero también es una invitación a afrontar el reto de cada nuevo día, porque no existe el estancamiento.


