Modigliani

Desde el comienzo de esta exagerada biopic, el famoso pintor judío-italiano se establece como un macho rebelde autodestructivo: bebe y se droga en lugar de cuidar de su familia, escupe en la cara de posibles clientes y cabrea a Picasso quien es alternativamente su confidente y némesis. Pero en lugar de intentar dar una idea de la locura debilitante de este gran artista, Mick Davis el director del film, prefiere hundirlo en una miseria incoherente y cliché sobre la idea del genio artístico.

Antes de que comience el film se nos advierte que los personajes, eventos e imágenes mostrados tienen muy poco que ver con la realidad. Como sólo hay un par de párrafos de información fiable sobre los últimos años de la vida de Modigliani, el director y guionista tuvo que inventar la mayoría de los acontecimientos para plasmarlos en una película de dos horas.
El autor también consideró demasiado común la verdadera causa de la muerte de Modigliani por una enfermedad grave, por lo que se le ocurrió un final más colorido, pero sin sentido y estúpido.

Esta versión telenovelera de Amedeo Modigliani (interpretado por Andy Garcia) aparece rodeado de caricaturas de algunos colegas. Picasso (Omid Djalili) es retratado como un patán corpulento y ceñudo que mastica una pipa, Gertrude Stein (Miriam Margolyes) como una parodia de madre judía mandona de ojos saltones, Renoir ( Theodor Danetti ) es presentado como un ente divino, un Diego Rivera (Dan Astileanu) que en realidad se parece más al Che Guevara y varios personajes más. Incluso tenemos al «niño interno» de Modi que aparece para intentar hacerlo entrar en razón, y no lo logra.

La película comienza con una mujer diciendo que el amor la llevó a seguir a Modigliani hasta el infierno. Modigliani conoce a Jeanne (Elsa Zylberstein) en una clase de arte. Él tiene 33 años, ella 19. Él la hipnotiza y ella termina embarazada. El padre de Jeanne no quiere tener nada que ver con el judío Modigliani ni con el hijo bastardo. Sin embargo, Jeanne elige a Modigliani antes que a su padre y a su hijo. 

Mientras tanto, la mayor alegría de Modigliani en la vida es burlarse de Picasso, y el sentimiento es mutuo. Finalmente, Picasso saca a Modigliani de la cárcel (después de haber sido atrapado en un fumadero de opio) y comienzan a avanzar hacia una tregua incómoda. Cuando ambos participan en un concurso de arte, Jeanne se convierte en la musa de Modigliani y Modigliani se convierte en la musa de Picasso.

Aunque hay algunas discrepancias temporales sobre el final de los amantes protagonistas, sí es cierto que finalmente terminan compartiendo lecho. Desde 1930 reposan juntos y en el epitafio de ella dice: “Compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

Uno de los principales inconvenientes de la película es que aprendemos muy poco sobre el artista Modigliani. Parece que este aspecto no interesó mucho a los creadores, en contraste con los detalles dramáticos y melodramáticos que sobresaturan la película. A pesar de todos sus adornos artísticos, Modigliani es en el fondo una mediocre película Hollywoodense, llena de diálogos sin vida y música cursi, historias incómodas de la vida de artistas que poco tienen que ver con la realidad, clichés de comportamiento poco inspirados y mucho, mucho drama barato, y por eso mismo me gusta tanto.

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