Gabriel Orozco (2002)

Alejado por completo del esquema clásico del documental, el Gabriel Orozco de Juan Carlos Martín establece un diálogo entre dos artistas, entre el cine y el universo de un artista que se inventa a cada paso porque no ha perdido la capacidad de jugar.
“Lo banal extraordinario” La mejor definición sobre el trabajo de este artista capaz de considerar casi un autorretrato a la DS, su Diosa Citroën (la Déesse) reducida, considerada por la curadora francesa Chantal Crousel como “una de las obras más importantes del siglo después de Duchamp” Cinco rollos de celuloide, pietaje de 2 mil 195 metros, 80 minutos de duración el Gabriel Orozco de Juan Carlos Martín es, a su vez, modelo reducido, autorretrato y descubrimiento de un cineasta.

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