Bestia ciega

Una joven y atractiva modelo llamada Michio es secuestrada por Aki, un escultor ciego que, con la ayuda de su madre, se propone tenerla prisionera para hacer una escultura de su cuerpo. Aki, que nació invidente, se siente frustrado por no poder ver un mundo que solo ha conocido a través del sentido del tacto, y espera con esta escultura crear una nueva concepción de arte basada en el tacto y no en la vista.

Esta escandalosa película de 1969 fue dirigida por el subestimado Yasuzo Masumura, quien se enmarca dentro de el movimiento “Ero guro nansensu”: erotismo, grotesco y sin sentido. El movimiento, se deleitaba con cosas extrañas, perversas, grotescas y eróticas, y las piezas a menudo contenían elementos de esclavitud y mutilación pero no eran simplemente horror o pornografía, sino a menudo contenían temas más profundos y se usaban como un vehículo para hacer comentarios sociales y canalizar el tan fuerte conservadurismo de la cultura Japonesa.

Decir que esta película es controvertida sería quedarse corto, y catalogarla de simple explotación erótica de sumisión sería, además, injusto. No es particularmente espeluznante o físicamente violenta, aunque parte de lo que la convierte en una película de alta calidad es que es inquietantemente erótica y brutalmente violenta psicológicamente. Es amoral y abyecta, carece de toda consideración en su búsqueda última de la esencia misma del placer y el éxtasis. Pero todo ese aparato funciona en un film que alcanza una elevada trascendencia artística.

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