Tesoros del naufragio del Increíble

En la última edición de la Bienal de Vencia, Damien Hirst llegó con una exposición literalmente increíble: 189 obras monumentales para las que necesitó una década de trabajo y 65 millones de dólares de producción. “Treasures from the Wreck of the Unbelievable” tenía una narrativa sin fisuras: un equipo de arqueólogos marinos reclutó a Hirst para recuperar antiguos tesoros descubiertos en la costa de África oriental.
El botín en cuestión data de los siglos I y II y pertenecieron a un esclavo llamado Cif Amotan II, que pronto se descubrió que era un anagrama de “Soy ficción” (“I am fiction”) y resultó ser un “autorretrato” del propio Hirst.
En este documento audiovisual sin desperdicio, el artista vuelve a dejarnos sin saber qué decir pero con la extraña sensación de que aún no lo hemos visto todo porque como rezaba la figura retórica que daba la bienvenida a la expo: “en algún lugar entre las mentiras y la verdad se encuentra la verdad”.

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