Feliciano Centurión > Abrazo íntimo | Al natural

Poco antes de morir como consecuencia del sida en 1996, a los 34 años, Feliciano Centurión pintó sobre una manta un cordero sacrificado bajo una lluvia de estrellas. Entre las obras que dejó, prolijamente embaladas, la primera que encontraron sus amigos tenía bordada una inquietante frase: “Estoy vivo”.

Más de dos décadas después, el artista paraguayo que revolucionó con su ternura la escena de Buenos Aires parece estar más vivo que nunca.

Muchas gracias a Mon ROSS, directora de este film, que quiso compartirlo con la internet.

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